martes, 17 de agosto de 2010

GUIA BREVE PARA LOS QUE SUFREN FM Y SFC

Guia Breve para personas con Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica La Guia Breve para personas con Fibromialgia y Sindrome de Fatiga Cronica fue creada para ayudar a todos aquellos, pacientes y cuidadores que necesiten comprender y gerenciar a nuestras enfermedades. Asesorados por los Dres Andra Lopez Mato y Pablo Beretta, profesionales reconocidos en la especialidad, intentamos acercar de un modo comprensible los ultimos avances en materia de investigacion y actualizacion medica.
domingo 6 de junio de 2010
Guia para personas con Fibromialgia y Sindrome de Fatiga Crónica
Guía para pacientes
con Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica.

Blanca Mesistrano.
Asociación Fibroamérica



Esta publicación nació el 12 de mayo de 2010, en el día de la Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica.
Está pensada para informar y orientar a pacientes del síndrome sensitivo disfuncional con fin de mejorar la administración de sus enfermedades, facilitar el desempeño de su vida diaria y contribuir a la comprensión de los síntomas y procesos de sus Síndromes.
Agradecemos su generosa colaboración a los Dres Andrea López Mato y Pablo Beretta por su gentil asesoramiento a la autora de la presente guía.


Usted tiene Fibromialgia y probablemente, otra enfermedad invisible que a veces lo acompaña: el Síndrome de Fatiga Crónica.
Es conveniente, que aprenda sobre ellas, para poder administrar su recuperación.
La Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica, son dos enfermedades disfuncionales del Sistema Nervioso Central, que constituyen el Síndrome Sensitivo Disfuncional, afectando al Sistema Nervioso Autónomo, en más del 3% de la población. Más del 90% de los afectados son mujeres y puede encontrarse presente en personas de distintas edades.
Si bien no se descubrió hasta el momento, un remedio que las cure por completo, existen medicamentos que pueden bloquear el dolor, mejorar la fatiga y aumentar la sensación de bienestar.
Pueden realizarse numerosos análisis que señalan indicios de su descompensación y orientar hacia la realización de tratamientos que podrán compensar sus síndromes mejorando mucho sus síntomas y permitiéndole retomar una mejor calidad de vida.

¿La Fibromialgia y EL Síndrome de Fatiga
Crónica son enfermedades?


Ambas son síndromes o conjuntos de síntomas y constituyen el Síndrome Sensitivo Disfuncional.
Son enfermedades neuroinmunes, neuroinmunoendocrinas, crónicas, multisistemicas y afectan a diversos órganos y sistemas corporales.
Nuestras enfermedades a simple vista son invisibles, como muchas otras, aunque usted se vea bien y los resultados de sus análisis convencionales sean buenos, pero el dolor y otros indicadores ya puede ya puede hacerse visibles en resonancias magnéticas y otros estudios complementarios.
La falta de actualización y de divulgación general, contribuyen al desconocimiento generalizado.

¿Como se diagnostican?.

Tradicionalmente, la Fibromialgia se diagnostica en base a 18 puntos sensibles que existen en nuestro cuerpo. Si con una presión suave Ud. siente dolor en 11 de ellos, durante seis meses o más y descarta por medio de análisis rutinarios otras enfermedades, su médico tradicionalmente podrá diagnosticar Fibromialgia y frecuentemente con ella, el Síndrome de Fatiga Crónica.
Nuevos avances en investigaciones determinaron estudios que pueden revelar otros indicios, registrándose la alteración en sus neurotransmisores, neurohormonas, sistema inmune y endocrino.

Algunas de las pruebas son:

• Escaneos de cerebro SPECT y SPECT de xenón, prueban la disminución del flujo sanguíneo, presente en el ochenta por ciento de pacientes.
• Resonancia Magnética de cerebro. Se emplea para revelar anomalías por medio de edemas o desmielizaciones.

• Tractografias que permiten ver alteraciones de fibras nerviosas intracerebrales.

• Exploraciones de cerebro con PET puede señalar una disminución del metabolismo neuronal.

• Exámenes neuropsicológicos que identifican y precisan la disfunción cognitiva

• Mapeos de cerebro que revelan la actividad eléctrica cerebral

• Marcadores biológicos que comprueban la alteración inmunológica como causa o consecuencia de los síntomas.

• Pruebas del sistema inmune que revelan alteraciones similares de algunas enfermedades infecciosas secuelares.

• Tasas de sedimentación globular que indican que el cuerpo esta afectado por algún proceso organico.

• Pruebas de alteración de insulina y tolerancia a la glucosa ya que muchas veces las oscilaciones de la ntrada de glucosa al musculo y al cerebro son parte de la enfermedad.

• Examen de mesa basculante ( TILT Test) que demuestran si existen desregulaciones del sistema nervioso autonomo.

• Pruebas de estrés químico.

• Análisis de neurotransmisores y neurohormonas que demuestran si hay presencia de alteraciones ansiosas depresivas o de distres primarias o secundarias a la enfermedad.


¿Como comienzan estos síndromes?.

La manifestación de la Fibromialgia se debe a causas tanto genéticas como ambientales.
Se descubrió que algunos genes al mutar pueden producir una descompensación del Sistema Nervioso Central e iniciar este conjunto de síntomas que son la Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica.
El gen COMTLL afecta los niveles de endorfinas y los mecanismos de respuesta al dolor hallándose en una alta proporción de pacientes.
Recientemente se descubrió que mutaciones en el gen MEFV afectan a las vías inflamatorias responsables de síntomas de fiebre y dolores musculares se asocian en personas con Fibromialgia.
Un cambio hormonal, un virus, un accidente o un estrés fuerte y continuo pueden encender estos genes, descompensando al Sistema Nervioso Central e iniciando este conjunto de síntomas que son la Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica.
Durante la manifestación de la Fibromialgia se producen en nuestro cuerpo un cambio significativo en la cantidad de neurotransmisores y neurohormonas que afecta las proporciones de adrenalina, noradrenalinna, serotonina, dopamina substancia P y cortisol existentes en el cuerpo


Síntomas de Fibromialgia


o Dolores generalizados.
o Hipersensibilidad táctil, visual auditiva, térmica, barométrica, electromagnética, química.
o Adormecimiento, hormigueos.
o Dolores de cabeza.
o Concentración dificultosa.
o Pérdida temporal de memoria.
o Fatiga.
o Vértigo, mareos.
o Rigidez matinal.
o Piernas y manos, inquietas.
o Colon irritable.
o Cistitis no infecciosa.
o Insomnio.
o Fibroniebla.
o Calor, ardores.


Síntomas del Síndrome de Fatiga Crónica.


o Fatiga física y mental.
o Agotamiento y dolor post esfuerzo.
o Sueño no reparador.
o Dolores no generalizados.
o Confusión. Poca concentración y memoria.
o Inestabilidad temporoespacial.
o Dificultad para procesar la información y encontrar las palabras adecuadas para expresarse.
o Alteraciones perceptuales y sensoriales.
o Desorientación temporoespacial.
o Sensibilidad auditiva y visual.
o Sensación de debilidad.
o Sueño pobre y no reparador.
o Poca estabilidad térmica.
o Frecuencia urinaria.
o Sensación de fiebre.
o Taquicardias.
o Dolor de garganta, nódulos sensibles y dolorosos.
o Extremidades sensibles al frio o calor.
o Sensación de gripe.
o Intolerancia al estrés.
o Síndrome de colon irritable.
o Poca tolerancia a permanecer en posición vertical sentados o de pie.
o Nauseas.
o Mareos, vértigo.


Manifestación de sus síntomas


Nuestro listado no significa necesariamente que usted deba experimentar todos los síntomas mencionados.
Puede tener algunos y pueden manifestarse, desaparecer, incrementarse o disminuir según sus crisis.
Su aparición es variable.
Recuerde por favor que la manifestación de sus síntomas no es constante ni va a sentirlos de igual manera.
Es importante que usted recuerde que quienes compartimos nuestros síndromes vamos a atravesar distintos periodos.
Estas apariciones se denominan crisis o recaídas de intensidad y duración variable.
Mejorar su Síndrome puede significar prolongar la separación entre sus crisis, acortar su duración y reducir la intensidad de sus síntomas.
Siempre tenga presente en sus recaídas, que estas son temporales y que con descanso, información y una correcta administración de sus síntomas, pronto pasaran.



Síntomas principales: Dolor, Fatiga, Deterioro
Cognitivo, Intolerancia Ortostatica.


Mecanismo del dolor.


El dolor es una construcción del cerebro que interpreta estímulos. Cuando algunos de ellos son intensos resultan dolorosos.
El dolor es una señal que nos protege advirtiéndonos de un posible peligro disparando una señal de atención para alertarnos ante un estimulo ambiental.
Para ello se abren los canales iónicos en las sinapsis de las neuronas (espacio entre una neurona y otra) y dejan pasar un estimulo eléctrico, produciendo una señal de potenciales de acción que llega al cerebro a través de la medula espinal.
La transmisión se realiza mediante neurotransmisores liberados por terminales nerviosas.
El neurotransmisor principal de las fibras aferentes es el glutamato, permeable a los iones de sodio. Activando a los iones calcio los receptores se hacen más eficaces y el dolor aumenta.
Entonces si la intensidad y duración del estimulo son potentes, se libera la substancia P que significa pain, dolor en ingles y es la encargada de transmitir la sensación dolorosa.
Las fibras que conducen el dolor son de dos clases, de distinto grosor y velocidad a la que transmiten el estimulo y se activan por estimulación química, térmica o mecánica (presión).
Cuando la excitabilidad aumenta, los estímulos dolorosos producen una respuesta exagerada: la hiperalgesia; entonces sentimos mayor dolor del que provoco el estimulo.
Cuando se produce el fenómeno de hiperalgesia o aumento de la señal dolorosa, las terminales nerviosas no se activan únicamente en el momento de la lesión, sino también continúan perdurando en la misma sensación.
Las fibras más grandes que conducen el dolor, estimulan a las más delgadas que expanden la sensibilidad por una región más extensa, produciendo la alodinia.
Alodinia, es el dolor producido por un estímulo que normalmente no causa dolor.
Sucede como cuando sentimos que suave roce produce dolor.
Cuando el dolor se produce por un estimulo se llama nociceptivo, cuando se produce por una lesión sobre el sistema nervioso es neuropatico.

Para disminuir el dolor se puede apelar a cuatro recursos.
1) De acuerdo al tipo de dolor se pueden emplear almohadillas térmicas o packs frios. Esta fundado en que el impulso térmico viaja por las fibras mas rapidas al cerebro, superponiéndose y disminuyendo la señal de dolor.

2) Puede aplicar en la zona dolorida una crema antinflamatoria que active la circulación y calme el dolor.

3) Haga masajes suaves con cremas o aceites corporales.

4) Realice pequeños movimientos rotatorios para activar la circulación de la zona contracturada.


Fatiga


La Fatiga es una sensación de cansancio agobiante.
Con relación al Síndrome de Fatiga Crónica el cansancio no es solo físico, sino también mental, afectando a las funciones cognitivas por medio de confusiones, desorientaciones, menor capacidad de concentración y perdidas de memoria temporal.
El cansancio experimentado en el Síndrome de Fatiga Crónica puede combinar agotamiento, debilidad, pesadez, malestar general, inestabilidad cefálica y somnolencia.
Es abrumadoramente extenuante y reduce el nivel de actividad posible en 50% o más.
El sueño no reparador y el insomnio condicionan la fatiga de excitación y la poca cantidad de oxigeno que llega al cerebro y a los tejidos incrementando la fatiga de baja oxigenación
Los pacientes experimentan rápida fatiga muscular y carecen de resistencia. Estos síntomas sugieren una fisiopatología que implica la activación del sistema inmune, canalopatía con estrés oxidativo y toxicidad relacionada con el óxido nítrico y la intolerancia ortostática. En el Síndrome de Fatiga Crónica, el tiempo de recuperación post esfuerzo es inusualmente largo, generalmente dura un día o más. Por ello el ejercicio puede estar contraindicado y provocar una recaída.
Consultado sobre el tema, el Dr. Pablo Beretta propone estadificar el Síndrome de Fatiga Crónica en tres estadios:

1) Cansancio y/o dolor que tras un esfuerzo solo revierte con reposo más prolongado que lo habitual. (Formas de comienzo)
2) Cansancio y/ dolor que con las tareas habituales solo revierte con reposo más prolongado que lo habitual. . (El más frecuente)
3) Cansancio y /o dolor que no revierten independientes del reposo. (El más grave)

• Es recomendable para todos los estadios realizar movimientos sin fuerza.
• El empleo de movimientos de fuerza está contraindicada.
• El movimiento genera energía y la fuerza aumenta el agotamiento.
• Los ejercicios deberán ser siempre secuenciados (Divididos en secciones.
• Reemplazar una caminata de 30 minutos por periodos de 10 intercalando descansos de 5 minutos).
• En el estadio 1 se puede practicar natación.
• En el estadio 2 se pueden hacer movimientos en el agua, la natación estaría contraindicada en el estadio 3.
• Está contraindicado correr, se gasta energía y produce un estrés osteoarticular
• En el estadio 3 se puede practicar eutonia, masajes muy suaves con aceites corporales, no aplicar masajes descontracturantes
• Se debe aprender a respirar bien
• El movimiento debe acompañarse con la oxigenación de los músculos.


Deterioro cognitivo.


El deterioro cognitivo está relacionado principalmente al Síndrome de Fatiga Crónica.
Para diagnosticarlo debe hacerse un test neurocognitivo y puede mejorarse con terapias de rehabilitación cognitiva específicas.
La fatiga compromete los sistemas autonómicos e inflamatorios y su relación con el equilibrio regulador del cerebro.
En el Síndrome de Fatiga Crónica, cuando el estado cognitivo está peor, empeora el estado físico.
Las anormalidades que existen son la memoria visual, la función psicomotriz, la concentración y el procesamiento de la información.
Los estudios dinámicos muestran una reducción de sangre en el cerebro, en la parte lateral frontal, en la mediana temporal, en la base del cerebro y en otras partes, observándose un metabolismo reducido.
En el Síndrome de Fatiga Crónica, la función de la serotonina y otros neurotransmisores son anormales. Las pruebas cognitivas tienen resultados normales en el Síndrome de Fatiga Crónica, pero para una misma función, son más las áreas del cerebro que tienen que activarse para compensar el esfuerzo realizado.


Intolerancia ortostatica.


La intolerancia ortostática, es la incapacidad de tolerar actividades sostenidas en posición vertical, puede asociarse con el agotamiento abrumador, la debilidad, y la necesidad de descansar en posición horizontal.


Neurotransmisores


En las personas con Fibromialgia, las cantidades de neurotransmisores, usualmente se encuentran en distintas proporciones, a las de las personas sanas.
Las diferencias más importantes son la menor proporción en la existencia de serotonina, diferente cantidad de dopamina, cortisol, sustancia P y adrenalina que en las cantidades usuales.
La función de la primera de ellas es aumentar la inmunidad, producir una sensación de felicidad y bloquear el dolor.
La sustancia P, deriva su nombre de Pain, dolor en ingles, se encuentra en proporciones que triplican la cantidad existente en otras personas.
Por último la adrenalina, presente en nuestro cuerpo en momentos de estrés, acciona excitando sus terminales nerviosas, que envían un mensaje de dolor al cerebro.
Las diferencias en las cantidades de los neurotransmisores coexisten con el aumento de candidiasis, (un tipo de hongo normal en el organismo pero que si prolifera excesivamente se convierte en patológico), la baja oxigenación de las células, la alteración en las mitocondrias, la alteración del óxido nítrico. Entre de los pacientes de Síndrome de Fatiga Crónica, no se habla de un grupo homogéneo sino que se da por hecho que hay subgrupos de enfermos, según se desarrolla en cada uno la enfermedad.


¿Que podemos hacer para mejorarnos?.


Informarnos sobre la enfermedad y los recursos que nos ayudan a modificar sus efectos y cumplir con los tratamientos necesarios.


¿Existe una medicación adecuada?.


De acuerdo a cada paciente, su doctor podrá recetarle su medicamento o una combinación de ellos que bloquearan su dolor y podrán compensarlo.
Esta enfermedad produce un gran estrés, originando pérdidas en nuestras reservas, carencias de determinados minerales y vitaminas y una mayor oxidación.
Seguramente su doctor podrá recetarle además una dieta adecuada, antioxidantes o suplementos dietarios adecuados a su caso en particular.


Tratamientos

Tratamiento Médico:

Su doctor le recetara medicamentos destinados a bloquear el dolor y complementara su descompensación. Complementara su alimentación con suplementos dietarios y antioxidantes.


Tratamiento Físico


• Trabaje con su cuerpo. Ayúdese a mejorar. Los masajes y movimientos suaves indicados a su caso, pueden ayudarlo a combatir la rigidez muscular.
• Practicar ejercicios respiratorios le ayudaran a aumentar el flujo de oxigeno en su sangre.
• Practique técnicas de relajación.
• Su gimnasia debe estar compuesta por ejercicios que no sean de alto impacto, ni de gran fuerza. Su cuerpo le advertirá seguramente de cuales no son los más favorables.
• La razón es que estos movimientos que usted va a practicar, evitaran la rigidez, flexibilizaran sus músculos reforzaran, su inmunidad, mejoraran su circulación sanguínea y linfática.
• No se preocupe si al comienzo, puede practicar su rutina solo unos pocos minutos diarios. Empezar su práctica con 3 a 5 minutos día por medio, es un logro que podrá incrementar paulatinamente.


Tratamiento psicológico.


La invisibilidad de nuestra enfermedad, los periodos de bienestar alternados con recaídas, el descreimiento generalizado, los deseos de recuperar nuestra calidad de vida anterior, hacen difícil su aceptación por nuestro entorno y aun por nosotros mismos.
Es recomendable sin embargo, aprender a aceptar la enfermedad e informar a quien nos rodean con un mensaje sereno y claro.
Aceptar que estamos enfermos, pese a la periodicidad de nuestros síntomas y a los periodos de bienestar, trae consigo la conciencia de cumplir con nuestros tratamientos para mejorar nuestros síntomas, evitar los hábitos que nos perjudican y cambiar nuestras conductas contraproducentes.
Dentro de lo posible, va a beneficiarnos aprender a autoadministrar la energía Psíquica y física que nuestra enfermedad nos disminuye y a gerenciar nuestro estrés.
La terapia psicológica recomendada es la cognitiva-conductual.


Terapia neuro-cognitiva


Se realiza previamente un test neurocognitivo para apreciar cuales son los puntos sobre los que deberemos trabajar, recuperando nuestros procesos de pensamiento, comprensión, concentracion y memoria


Terapia cognitiva- conductual


Consiste en el aprendizaje de nuevas costumbres y conocimientos que emplearemos para administrar nuestras conductas, evitando aquellas que pueden agravar nuestros síntomas y poniendo especial énfasis en las que pueden favorecer nuestro bienestar.
Para ello debemos conocer y valorar el impacto e influencia de nuestras decisiones y sus consecuencias en la evolución de nuestros Síndromes.
Debemos adquirir nuevas capacidades sociales y hábitos más saludables


Terapias alternativas.


Las distintas terapias alternativas pueden ser un elemento que sume relajación, bienestar y alivio.
Cada paciente encontrara el suyo, de acuerdo a sus propias características personales.


Administre sus Síndromes.


• Es importante para su recuperación compensar todos los estímulos que puedan desestabilizarlo.

• Acepte a sus enfermedades, aprenda sobre ellas, investigue, reflexione.

• Cuide sus relaciones

• Recuerde que emplear constante de su fuerza, gastar excesivamente su energía, exponerse a situaciones que liberan excesos constantes de adrenalina, rememorar persistentemente a un pasado doloroso y encender su ira son buenas actitudes para iniciar un conflicto, pero agravaran acentuadamente sus síntomas.

• Es recomendable aconsejarle que administre su calma, reflexión, pausa, inteligencia.


• Escuche con aprecio el mensaje de su cuerpo, confie en su buen criterio y crea en ellos.
• Aprenda a observarse.

• Establezca serenamente los nuevos hábitos que usted debe cumplir para su recuperación y cumpla con sus rutinas con disciplina.

• Elija a su médico cuidadosamente. Pídale informaciones sobre su enfermedad y tratamientos. Compruebe que se mantenga actualizado, lo escuche y converse con usted con amabilidad y que le indique un tratamiento multidisciplinario adecuado a su organismo.

• Invite a un familiar o amigo que pueda ayudarle a hacer preguntas y entender las respuestas.


• Asegúrese de obtener los resultados de cualquier examen o análisis médico que le hagan.

• Asegúrese de mantener y llevar al médico una lista de todos los remedios que toma.

• Si es su caso, trate y controle otras enfermedades que puedan coexistir en usted.

• Encuentre el delicado equilibrio entre sus costumbres y los cuidados necesarios que deberá implementar.

• Haga las cosas de a una por vez y recuerde que usted posee simultáneamente mas adrenalina y menos energía. Sus pensamientos van a correr mas rápido que lo que le permita por su resistencia física. Haga que su agenda refleje sus recursos físicos y no lo que a usted le gustaría que sucediera. Recuerde limitar el exceso de actividades.

• Intente descansar en posición horizontal, diez minutos cada dos horas, con un almohadón debajo de sus rodillas.

• Tenga presente que tiene una cantidad limitada de energía para administrar y reponerla le costara mucho más tiempo que a otras personas.

• Cuando se sienta cansado, evite tomar bebidas energizantes o forzar su actividad. Tomar pequeños descansos, con serenidad, lo recuperaran más rápidamente.

• Tiene Fibromialgia y tendrá días malos, pero con su colaboración vendrán muchos días, muy buenos. Usted podrá valorar cada día de bienestar más plena y felizmente, que quienes viven su buena salud, como una rutina.

• Administre su estrés. Observe si usted se siente muy excitado e intente serenarse. Controle sus emociones.

• Si experimenta temores y pensamientos negativos aprenda a desechar malos recuerdos y pensamientos dramáticos. Lo ayudara a disminuir su estrés.

• Para lograrlo, es importante mantener la esperanza en que usted puede mejorar y será capaz de resolver sus inconvenientes.

• Valore cada pequeño logro que realice. Construya su estima. Quiérase como es.

• Cada tanto, mire hacia atrás y reconozca sus progresos y la voluntad que pone en cumplir sus tratamientos para recuperarse.

• Tiene por delante un trabajo extra y un gran temple que lo ayudaran a mejorar.

• Una gran cantidad de personas con síndrome sensitivo disfuncional, son más creativos, solidarios, pueden percibir un mayor número de detalles, tienen gran sensibilidad y sentido artístico. Valore los aspectos positivos de su individualidad.

• No se entretenga en analizar repetidamente su pasado ni en planear controlar su futuro. Siéntase en su presente con una mirada esperanzada y positiva

• Aliméntese sanamente.

• Intente disminuir el consumo de alimentos con conservantes, grasas, estimulantes, alcohol, cigarrillos.

• Evite todo lo posible los hidratos de carbono, especialmente azucares refinados y harinas blancas.

• Si le resulta posible reduzca el consumo de sal.

• Consulte con su nutricionista si en su caso sería beneficioso adoptar una dieta alcalina o sumarle suplementos vitamínicos y antioxidantes adecuados.

• Recuerde que las enfermedades causan un gran desgaste en su organismo.

• Hable claramente con su familia y amigos, sobre las características de nuestras enfermedades.

• Es necesario que emplee un mensaje claro y ayudar a los demás a que comprendan lo que experimentamos.

• Los rigores climáticos y los estímulos fuertes nos afectan. Cuídese de ellos.

• Infórmese sobre las causas, que pueden provocar sus recaídas en su caso en particular.

• Aprenda a modificar las relaciones que lo estresen. Si no puede lograrlo, evite situaciones que puedan tener sobre usted, un efecto negativo. Estará limitando posibles recaídas.

• Elija a los mejores recursos a que apelar según sus necesidades: tapones para oídos, abrigo, una cajita de bebida con minerales, masajeador, almohadilla térmica, un pack helado, crema para facilitar su circulación.

• Si tiene dificultades para dormir, a partir de las 19 hs, evite mirar tv, usar su computadora, y todas las situaciones que puedan sobreestimularlo.

• Pruebe desconectar los aparatos electrónicos en su dormitorio.

• Cumpla con una disciplina horaria, para que el sueño lo encuentre preparado para recibirlo.

• Si no puede dormir, al menos descanse relajadamente para que su cuerpo se recupere.

• Aprender a diferenciar la felicidad del éxito, lo ayudara a evitar conductas obsesivas. Diversifique sus tareas dentro de lo posible.

• Incluya en su programación tiempo para sus hobbies, terapia ocupacional, artesanías o esparcimiento.

• Dentro de sus posibilidades, salga a pasear.

• Transcurra momentos agradables.

• Usted no puede elegir sentir dolor y cansancio, pero puede elegir no sufrir.

• Aprenderá que también puede continuar con su vida social, cuando el dolor es leve.

• Dentro de sus límites, viva su vida los más amable y distendidamente posible. Lo ayudara a mejorar, conocer y valorar su propio ritmo y velocidad y adaptarse a su energía disponible.

• Usted no se enfermo, ni cambio sus rutinas deliberadamente.

• No se sienta culpable, ni disminuya su autoestima.

• Probablemente mientras aprende a recuperarse, el periodo transcurrido con su síndrome sea un valioso tiempo de aprendizaje y autodescubrimiento.

• Conozca a otras personas con sus enfermedades.

• Asista a reuniones de pacientes. Se sentirá comprendido y relajado entre sus pares y menos solo. Lo ayudaran a escuchar, escucharse, familiarizarse y no autorecluirse.

• Sera un gran alivio para usted y podrá aprender recursos de otras personas en su misma situación.

• Aprenda a diferenciar los síntomas de la Fibromialgia, de los del Síndrome de Fatiga Crónica y de a cuerdo a ello, podrá seleccionar sus recursos para aliviarse.

• Si lo que siente es fatiga y quiere descansar, hágalo.

• Si siente dolor, puede acudir a diferentes medicinas y recursos mecánicos para aliviarlo.

• En un caso el movimiento será beneficioso, en el otro el descanso post esfuerzo, será necesario y reparador. Por esa razón, es necesario aprender a conocernos y escuchar a nuestro cuerpo.

• Tome con humor nuestros pequeños inconvenientes.

• Predispóngase a que hoy puede ser un día en que pueda disfrutar buenos momentos y sorprenderse con situaciones agradables e inesperadas.

• Planee sus días de actividad excesiva, alternándolos con días de descanso.

• Recuerde para ello que su fatiga llegara después de realizar esfuerzos.

• No se automedique.

• Si siente que la medicación que está tomando es excesiva o contraproducente, consúltelo con su médico y si su problema persiste, no dude en consultar a un segundo profesional.

• Si su Fibromialgia o Síndrome de Fatiga Crónica afectan severamente su funcionalidad, puede gestionar su certificado de discapacidad ante el Servicio Nacional de Rehabilitación.

Sus beneficios principales serán:

• Derechos a obtener asientos en transportes públicos y evitar formarse en filas en bancos y comercios.

• Obtención de sus medicamentos y tratamientos sin costo, a través de su obra social.

• Pases libres de transporte terrestre; tren, micros y subterráneos.

• Inclusión en programas de autoempleo y microemprendimientos del ministerio de trabajo.

• Libre estacionamiento.


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Publicado por Asociacion Civil FibroAmericA en 15:54 1 comentarios Etiquetas: Fibromialgia. Sindrome de Fatiga Cronica. Recursos. Salud. Fibroamerica.

Aspectos psiquiátricos del dolor crónico

La historia y las dimensiones del concepto "dolor".


Dra. Iraida Ramírez Castañon, paidopsiquiatra adscrita del Hospital Gerenal "Dr. Gea González"
Revista Dolor Clínica y Terapia - Vol. V/ No. 7/ Marzo-Abril/ 2008


Desarrollo
Se ha recorrido un largo camino – y sin embargo aún falta mucho por andar – desde que en la antigua Grecia el dolor era atribuido a las flechas que los hombres lanzaban a los hombres. Más tarde, Aristóteles pensaba que la experiencia del dolor era una pasión negativa, una emoción opuesta al placer; postuló que el dolor era el resultado de un incremento en la sensibilidad al tacto, la cual era transportada por la sangre hasta el corazón, siendo éste el centro de la sensación.

La interpretación aristotélica del dolor predominó en el pensamiento occidental hasta que fue sustituida por la postulación de Descartes, quien, en el siglo XVII, acuñó la idea de que el cerebro era el centro de la sensibilidad y que el dolor era transmitido por pequeños filamentos que corrían desde la piel hasta el cerebro, por los que se transportaban pequeños organismos que se producían y almacenaban en el cerebro llamados espíritus animales; es decir, consideraba al dolor como una sensación (tal como el calor o el frío).

El dolor, según Descartes, se producía cuando, por ejemplo, las veloces partículas de fuego perturban los filamentos nerviosos y dicha perturbación, al llegar hasta el cerebro, activa los espíritus animales que entonces viajan hasta los músculos y se produce el movimiento, la conducta que evita el dolor (por ejemplo, retirar el pie de la llama).

Este modelo mecanicista del dolor persistió en el mundo occidental hasta mediados del siglo XIX, cuando como consecuencia de las investigaciones científicas en el campo de la medicina y la biología gradualmente se desarrolló un modelo más amplio del dolor, si bien igualmente orgánico y mecanicista. Poco a poco términos como neuronas, nocicepción, vías neuronales ascendentes y descendentes fueron enriqueciendo este modelo y proporcionaron la entusiasta expectativa de que el completo descubrimiento de la anatomía y la fisiología de las vías nociceptivas (las vías del dolor) era solamente cuestión de tiempo: ello traería necesariamente la comprensión íntegra del mecanismo biológico del dolor y, por ende, la posibilidad de ejercer el pleno control terapéutico del dolor.7

Fue entonces cuando se consolidó la idea dicotomizada del dolor: existe un dolor físico, a cuyo estudio se enfoca la investigación científica, y un dolor mental, cuyo ámbito se aparta de la ciencia – al menos en el mundo occidental – y se traslada a la religión, la filosofía y, después de un tiempo, también a la psicología y a la psiquiatría.

Parafraseando a David Morris, 6 en el siglo XIX surge en la mayor parte del mundo occidental el mito de los dos dolores: el dolor era descrito enteramente dentro del modelo médico, es decir, como producto de una lesión que provoque daño a los tejidos, generando impulsos nerviosos a través de las vías de dolor conocidas y cuyo remedio es tratar la parte afectada o, si es necesario, emplear medidas sistémicas.11 Se reconocía, no obstante, la existencia del dolor mental, de origen psicológico. De esta forma, se dividió al dolor en dos categorías: el dolor real (de causa orgánica) y el dolor imaginario (de causa psicológica).4

La situación se complicó en los años siguientes, cuando resultó evidente que no podía pasarse por alto la existencia de lo que se llamó dolor agudo, que aparece como respuesta inmediata a estímulos nocivos provenientes del interior o del exterior del organismo que causan daño a los tejidos y cesa cuando desaparece el estímulo nocivo o se restaura la integridad y/o la funcionalidad del tejido dañado. Tampoco se podía ignorar el llamado dolor crónico, el cual ha pasado por multitud de estudios y definiciones, ya que éste puede originarse y persistir aun en ausencia de daño evidente a los tejidos o no obstante el tratamiento médico o la desaparición del estímulo nocivo, todo lo cual ha situado al dolor crónico en una posición tal que la investigación científica médica y biológica ha debido aceptar la confluencia de otros muchos factores en su fisiopatología y mantenimiento, y por lo tanto, la participación de otras disciplinas no médicas en su estudio.7

Ahora se estudia al dolor como una entidad en la que confluyen no solamente aspectos biológicos, sino también psicológicos, sociales, culturales y filosóficos, que resultan inseparables para su mejor comprensión. Asimismo, se ha reconocido que el dolor crónico no es simplemente una extensión temporal del dolor agudo, en vista de sus especiales características; por ejemplo, en algunos casos su origen o supervivencia aun en ausencia completa de una causa orgánica identificable. A la luz de las actuales evidencias, el concepto de los dos dolores es del todo erróneo, pero desafortunadamente difícil de erradicar por completo, aun en nuestro tiempo, incluso en el ámbito médico. El estado de las cosas es tal, que ahora los modelos de dolor incluyen necesariamente esta gama de aspectos: biológicos, psicológicos, sociales, culturales y filosóficos que, según parece, resultan inseparables para dar origen a lo que se ha llamado la experiencia de dolor en el humano.

Las revistas científicas dedicadas a la investigación del dolor suelen incluir estudios de diversas disciplinas, ya que el enfoque médico organicista no abarca la comprensión integral del dolor, de tal manera que si bien en los últimos 50 años han surgido importantes avances en el descubrimiento de aspectos neurológicos y, en general, biológicos del dolor, ha resultado evidente que éstos representan sólo una parte del fenómeno doloroso.

Lo que se ha denominado experiencia dolorosa se acerca más al concepto del dolor como una percepción (las percepciones requieren un sustrato biológico: el sistema nervioso, pero también un complejo psicológico, cultural – social, matizado por la experiencia previa) altamente subjetiva. El planteamiento de que el dolor no significa únicamente una emoción, como en la conceptualización hipocrática, o una sensación, como en la aristotélica, representa un cambio actual sumamente significativo.

Por otro lado, la experiencia dolorosa es altamente subjetiva y particular para cada individuo, y aún falta mucho para alcanzar una comprensión más satisfactoria del dolor. También se ha hecho evidente que esta complicada tarea debe ser prioritaria en el ámbito de la investigación en salud. Otro asunto relevante, al menos en países en donde se otorga gran importancia a los aspectos económicos de las enfermedades (el costo económico que implica una entidad patológica en todas sus facetas), es que el dolor –en especial el crónico– representa un enorme gasto que, por otra parte, no se refleja en el estado de alivio de los pacientes que sufren dolor.

Actualmente se acepta que prácticamente en todos los pacientes con dolor existen tanto factores orgánicos como psicológicos y socioculturales. Este reconocimiento resulta especialmente decisivo en la comprensión y el manejo del dolor crónico, es por ello que en este tipo de dolor se requiere de la participación de los aspectos psiquiátricos.

Fue hace relativamente poco tiempo, en 1945, que el anestesiólogo norteamericano John J. Bonica comprendió que los complejos problemas del dolor requieren de un vasto conocimiento y experiencia, mucho más de los que puede poseer un solo individuo. Como resultado, concibió la noción de que “los complejos problemas de dolor pueden ser tratados más efectivamente por un equipo multidisciplinario, en donde cada miembro contribuirá con los conocimientos y habilidades de su especialidad al propósito común de realizar un diagnóstico correcto y desarrollar la estrategia terapéutica más efectiva; cada individuo aprende de los otros miembros del equipo y sus límites territoriales se hacen menos definidos; entonces, comienzan a ser realmente especialistas en el manejo del dolor (algólogos), de modo que se extienden más allá del campo de sus disciplinas básicas”.5

La idea de Bonica se vio cristalizada con mayor fuerza a principios de la década de 1960 con el establecimiento de clínicas pioneras multidisciplinarias para el tratamiento del dolor. El paradigma básico de esta nueva comprensión médica del dolor se puede resumir así: desde tiempos hipocráticos el dolor ha contado con el claro y seguro estatus de síntoma (un mensaje que la enfermedad compone y envía). Ahora, el mensaje es que el dolor es la enfermedad. El dolor es el diagnóstico y no el síntoma.6

Dolor agudo/dolor crónico

Etimológicamente, la palabra inglesa pain deriva del griego poine y del latin poena, términos que significan castigo y su efecto consecuente. La expresión pain, como es usada hoy en día, tiene el equivalente griego del vocablo algos y la palabra latina dolor, raíz de los términos dolore (italiano) y doleur (francés).3

Después de múltiples intentos por definir el dolor, el subcomité de taxonomía de la IASP (Internacional Association for the Study of Pain) acuñó la siguiente definición, aún en uso: “el dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a daño real o potencial al tejido, o descrita en términos de dicho daño” (IASP, 1979). Esta concepción acerca de que el dolor puede ocurrir sin el menor estímulo somático altera los antiguos modos de pensar.

Bonica definió así el dolor agudo: “el dolor agudo es una compleja constelación de experiencias displacenteras sensoriales, perceptuales y emocionales, y algunas respuestas asociadas autónomas, psicológicas, emocionales y conductuales”.3 Invariablemente, el dolor agudo y estas respuestas asociadas son producidas por estímulos nociceptivos. Aunque los factores psicológicos tienen una profunda influencia en la experiencia de dolor agudo, rara vez éste se debe primariamente a psicopatología o influencias ambientales. Esto contrasta con el dolor crónico, cuya psicopatología y factores ambientales juegan un rol prominente.

Por otro lado, el dolor agudo disminuye conforme ocurre la curación o la resolución del factor causal (por ejemplo, el dolor de parto, el dolor por fatiga) y previene a la persona de que algo está mal. Es una señal para iniciar la conducta que eliminará la causa del dolor.

El mismo Bonica define así el dolor crónico: “el dolor crónico es aquel dolor que persiste un mes más de la duración del curso usual de una enfermedad aguda o del tiempo razonable para que una herida sane, o bien, cuando el dolor está asociado a un proceso patológico crónico que causa dolor continuo, o el dolor recurre a intervalos de meses o años”.3 Algunos clínicos consideran un periodo arbitrario de más de seis meses de duración para clasificar a un dolor como crónico, pero esto no parece ser del todo adecuado debido a que no toman en cuenta que diversas lesiones y padecimientos poseen tiempos usuales de recuperación, y resulta más exacto considerar la evolución hacia el alivio o el empeoramiento del dolor más allá del tiempo esperado.

Ejemplos de dolor crónico son la cefalea, el dolor de espalda, la artritis, el cáncer, algunas enfermedades psiquiátricas como la depresión mayor, los trastornos de ansiedad, los trastornos somatoformes, la hipocondria y el trastorno de dolor psicógeno, por mencionar algunos.

Muchas veces el dolor crónico persiste no obstante el tratamiento y el paso del tiempo. El paciente y el médico suelen tratar de encontrar una explicación satisfactoria a la presencia y continuación del dolor. La patología fisiológica, anatómica y bioquímica identificada por el examen físico y las pruebas diagnósticas usualmente no explican por completo la causa del dolor. Las personas con dolor crónico suelen exhibir alguna actividad autónoma: síntomas neurovegetativos tales como los trastornos del sueño, alteraciones del apetito y del peso, disminución de la energía y de la libido, reducción de la concentración, irritabilidad. Con frecuencia tienen una historia de múltiples intervenciones médicas y quirúrgicas. El distrés emocional asociado, los trastornos familiares, económicos y en general la alteración del estilo de vida secundarios a la persistencia del dolor, se vuelven por sí mismos problemas significativos. Estos tipos de distrés, el aislamiento social, la inactividad y la creencia de que el dolor proviene de una enfermedad seria han sido descritos por Pilowsky como la “conducta anormal asociada a la enfermedad”.1

Dolor crónico y psiquiatría

Mientras se expande el conocimiento sobre el dolor, en especial respecto a la complejidad del dolor crónico, se clarifica cada vez más que éste es un síndrome complejo. Actualmente los profesionales del campo del dolor crónico aceptan que la evaluación debe ser multidisciplinaria y que en la mayoría de los pacientes se requiere de más de una modalidad de tratamiento. En resumen, el objetivo común del equipo multidisciplinario de una clínica del dolor es, en última instancia, la mejoría de la calidad de vida del individuo con dolor. El equipo puede estar formado por anestesiólogos, médicos internistas, neurólogos, neurocirujanos, psiquiatras, psicólogos, terapeutas físicos y ocupacionales, personal de enfermería y trabajadores sociales. Lo más deseable es que todos ellos tengan un entrenamiento previo en el campo de la algología.

El paciente con dolor crónico presenta uno de los problemas más difíciles e ingratos de la práctica médica, y desafortunadamente aquellos profesionales de la salud que no se especializan en la salud mental pueden mostrarse perplejos ante la existencia de varias explicaciones de los aspectos psicológicos del dolor,5 así como por el papel que juegan los factores sociales, culturales, económicos y espirituales del dolor, que no suelen ser tomados en cuenta. Entre el personal médico es quizá el psiquiatra quien está mejor preparado para enfrentar los aspectos psicosociales del dolor crónico.2, 9

En la atención de la persona con dolor crónico el psiquiatra puede fomentar el trabajo multidisciplinario, ya que forma un puente de unión entre la labor de los médicos especialistas (gracias a su formación médica) y la labor de profesionales del campo psicosocial, como psicólogos y trabajadores sociales. El individuo con dolor crónico de difícil control (como lo es la mayoría de los pacientes que acude a las clínicas del dolor) suele no pocas veces tener problemas familiares, incapacidades o disminución de funciones orgánicas, pérdidas laborales, depresión, ansiedad, trastornos de la personalidad.

Si el enfermo llega a ser atendido en alguna clínica del dolor, generalmente para entonces ya ha consultado a varios especialistas, se ha sometido a diversas pruebas y además, en muchos casos, ha padecido la antipatía y aversión de los médicos, dado el sentimiento de frustración que estos individuos suelen provocar. Por otro lado, es difícil en estas circunstancias encontrar algún paciente en quien la dimensión psicosocial haya sido explorada más allá de un nivel superficial. El psiquiatra está capacitado para realizar una contribución en la evaluación y manejo de estos aspectos. Las siguientes siete premisas son propuestas por Schwab10 como causas de que los aspectos psiquiátricos de los pacientes sean pasados por alto:

1. La influencia del modelo biomédico en la educación médica: se tiene la idea de que el todo es meramente la suma de sus partes y se llega a considerar al paciente como objeto.

2. Defensas personales: el entrenamiento médico requiere que se elabore una colección de defensas personales, tales como la negación, el aislamiento del afecto y el distanciamiento (necesarios para enfrentarse a la enfermedad y la muerte y mantener la objetividad), sin embargo, esto también nos aleja del reconocimiento de las emociones del paciente.

3. La contratransferencia: con frecuencia los médicos no toman en cuenta que las actitudes peyorativas y en general contratransferenciales pueden distorsionar su punto de vista acerca de los pacientes, en especial aquellos con enfermedades crónicas y/o psiquiátricas.

4. La distancia social: interfiere con la habilidad del profesional de la salud para identificar la enfermedad psiquiátrica. Por ejemplo, existen estudios que demuestran que los médicos de clase media pueden subestimar los niveles de ansiedad de sus pacientes de clase social baja.

5. La inadecuada atención hacia la historia del paciente al pasar por alto la investigación de detalles de la vida de éste.

6. Con frecuencia el examen del estado mental del paciente se omite. Junto con la depresión y la ansiedad, los trastornos mentales orgánicos son las alteraciones psiquiátricas más comunes en los pacientes con enfermedad médica (incluyendo al dolor crónico), pero tristemente es común que estos padecimientos vean retrasada su detección, o bien, nunca se diagnostiquen.

7. La complejidad diagnóstica: algunas condiciones médicas y psiquiátricas simulan unas a otras; la ansiedad, por ejemplo, puede ser una manifestación de un trastorno por angustia, pero también puede estar causada por una intoxicación por cafeína, por el uso de anfetaminas o puede ser una manifestación temprana de un feocromocitoma, pero también puede estar producida por enfermedades cardiopulmonares, endocrinas, metabólicas, neurológicas, tóxicas. Otro ejemplo es el problema de la depresión en las personas con cáncer. Se sabe que debido al fenómeno psicológico de la contratransferencia, se bloquea con frecuencia el reconocimiento de la depresión en estos pacientes. El médico piensa: ¿no estaría yo deprimido si tuviera cáncer? La depresión se ha detectado en alrededor de 50% de los individuos con cáncer hospitalizados.

Existen estudios que, tomando una muestra de pacientes con dolor crónico, investigan la frecuencia y el tipo de enfermedad psiquiátrica presente sin considerar si los padecimientos psiquiátricos encontrados son causa, acompañante o consecuencia del dolor crónico; una prevalencia de alrededor de 50% suele ser un hallazgo común.8

http://www.intramed.net/UserFiles/pdf/53280.pdf - http://www.intramed.net/actualidad/art_1.asp?contenidoID=53280

EL DOLOR CRONICO ES UNA ENFERMEDAD EN SI

El dolor cronico es una enfermedad en si
Última actualización el Sábado, 17 de Julio de 2010 17:54



Especialistas europeos duros contra el dolor crónico

Reaccionando a los últimos datos que demuestran que el dolor crónico es muy prevalente, pero infratratado en Europa, especialistas del dolor han unido fuerzas en una nueva iniciativa para atacar los problemas. ¿Podría ser esto un modelo para otras partes del mundo?



Recientemente hemos notado [http://updates.pain-topics.org/2010/06/chronic-pain-surveys-portray-world-of.html] que la prevalencia del dolor crónico en todo el mundo es al menos un 20% y mucho más alta en ciertas poblaciones. Una revisión detallada de la literatura encontró que en Europa el tiempo medio entre el comienzo del dolor crónico y la derivación a un centro especializado en dolor es de 12 años, y que en esa fase el alivio del dolor solo se consigue en 1 de cada 5 pacientes [Varrassi et al. 2010].

Entre otros problemas, las guías basadas en evidencia son frecuentemente ignoradas y las terapias farmacológicas se basan sobre todo en la tradición o en la experiencia personal.

En respuesta a ello, especialistas de dolor de toda Europa se han unido para lanzar un gran programa de educación para mejorar el manejo del dolor crónico. "El dolor crónico no se debería considerar como indicador de una enfermedad subyacente o un proceso dañino, pero como una enfermedad en sí" dijo el Profesor Giustino Varrassi, presidente de la Federación Europea de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, citado en Medical News Today [Mayo 2010]. Estaba hablando en una reunión de la iniciativa CHANGE PAIN (CAMBIA EL DOLOR) en Junio 2010.

El programa de educación del grupo — que es no comercial pero apoyado por Grünenthal GmbH — incluye módulos interactivos de e-learning diseñados para actualizar profesionales de la salud en lo básico de: valoración del dolor, mejorar la comunicación doctor-paciente, manejo multimodal del dolor crónico y terapia farmacológico para el dolor orientada en el mecanismo.


La web de CHANGE PAIN es: http://www.change-pain.com/.

FUENTES:
Mayor S. Pain Specialists Across Europe Launch Education Programme To Improve Chronic Pain Management. Medical News Today. 2010 (June 28)
[http://www.medicalnewstoday.com/printerfriendlynews.php?newsid=193147].
Varrassi G, Muller-Schwefe G, Pergolizzi J, et al. Pharmacological treatment of chronic pain – the need for CHANGE. Curr Med Res Opin. 2010;26(5):1231-1245 [http://informahealthcare.com/doi/abs/10.1185/03007991003689175].

Fuente: http://updates.pain-topics.org/2010/07/european-specialists-get-tough-on.html

El SFC basado en vias inflamatorias oxidativas

Última actualización el Sábado, 17 de Julio de 2010 18:05



INVESTIGACIÓN INTERESANTE SOBRE LA DIFERENCIA DE TRATAR EL SFC CON EJERCICIO Y TERAPIA COGNITIVA CONDUCTUAL Y TRATARLO COMO ENFERMEDAD INFLAMATORIA INMUNE.
En un documento publicado recientemente, Harvey y Wessely presentaron un modelo explicativo 'biopsicosocial' para encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM/SFC), propuesto de ser aplicable a la fatiga (crónica), incluso cuando hay presentes aparentes causas médicas.



Métodos: Aquí revisamos el modelo propuesto por Harvey y Wessely, que es la rationale para intervenciones orientadas en la conducta, como terapia cognitiva conductual (TCC) y terapia de ejercicio graduado (TEG), y comparamos este modelo con un modelo biológico en el que son elementos clave las vías inflamatoria, inmune, oxidativa y nitrosativa (IO&NS).




Síndrome de Fatiga Crónica: el modelo (bio)psicosocial de Harvey y Wessely versus un modelo bio(psicosocial) basado en vías inflamatorias oxidativas y nitrosativas

BMC Medicine, Jun 15, 2010;8:35. doi:10.1186/1741-7015-8-35, by Maes M, Twisk FNM [Email: Michael Maes - crc.mh@telenet.be or Frank NM Twisk - frank.twisk@hetnet.nl]


Antecedentes: En un documento publicado recientemente, Harvey y Wessely presentaron un modelo explicativo 'biopsicosocial' para encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM/SFC), propuesto de ser aplicable a la fatiga (crónica), incluso cuando hay presentes aparentes causas médicas.
Métodos: Aquí revisamos el modelo propuesto por Harvey y Wessely, que es la rationale para intervenciones orientadas en la conducta, como terapia cognitiva conductual (TCC) y terapia de ejercicio graduado (TEG), y comparamos este modelo con un modelo biológico en el que son elementos clave las vías inflamatoria, inmune, oxidativa y nitrosativa (IO&NS).

Discusión:
Aunque estudios en humanos e en animales han establecido que la patofisiología de EM/SFC incluye las vías IO&NS, estas anomalías no se incluyen en el modelo propuesto por Harvey y Wessely.

• Se sabe que la activación de las vías IO&NS inducen fatiga y síntomas somáticos (F&S) y que puede ser inducida o mantenida por infecciones virales y bacterianas, factores estresantes físicos y psicosociales, o desordenes orgánicos, como los (auto)inmunes.
• Estudios han demostrado que EM/SFC y la depresión mayor son ambas manifestaciones clínicas de vías IO&NS compartidas, y que ambos desordenes se pueden discriminar mediante síntomas específicos y vías que no se comparten o los diferencian.
• Intervenciones con TCC/TEG son potencialmente dañinas para muchos pacientes con EM/SFC, ya que las anomalías patofisiológicas subyacentes pueden intensificarse por factores estresantes físicos.
Conclusiones: Al contrario del modelo (bio)psicosocial de Harvey y Wessely para EM/SFC, es probable que un modelo bio(psicosocial) basado en anomalías en IO&NS sea más apropiado para este desorden complejo.
En la consulta clínica sugerimos que los médicos deberían explorar también la patofisiología IO&NS aplicando las pruebas en laboratorio que examinan las vías implicadas.
Comentarios de los autores.
Michael Maes y Frank Twisk escribieron el 16 de Junio 2010 una nota de prensa vía la lista de Co-Cure Listserv:
Estamos contentos que la BMC ha publicado nuestra crítica sobre el modelo (bio)psicosocial para EM/SFC propuesto por Harvey y Wessely en un artículo en BMC del año pasado (“Chronic fatigue syndrome: Identifying zebras amongst the horses,” Harvey SB, Wessely S. BMC Medicine 2009, 7:58. doi:10.1186/1741-7015-7-58).

En nuestro comentario (“Chronic fatigue syndrome: Harvey and Wessely's (bio)psychosocial model versus a bio(psychosocial) model based on inflammatory and oxidative and nitrosative stress pathways”) demostramos porque el modelo de Harvey y Wessely para EM/SFC ('fatiga inexplicada') es incoherente e inválido, y porque la etiqueta del modelo biopsicosocial es inapropiado.
Un modelo patofisiológico para EM/SFC debería incorporar los factores precipitantes y perpetuantes y las aberraciones biológicas (inducidas y/o mantenidas por estos factores), que se pueden plausiblemente explicar los síntomas específicos.
"Como alternativa al modelo de Harvey y Wessely y otros modelos (bio)psicosociales, resumimos un modelo bio(psicosocial) para EM/SFC, en el que los jugadores clave son infecciones (persistentes y/o reactivadas), anomalías inmunológicas (inflamación, activación inmune, inmunosupresión y disfunción inmune), estrés oxidativo y nitrosativo, y sus secuelas (por ej. disfunción mitocondrial y canalopatía).
Estas aberraciones biológicas son la causa de muchos de los síntomas característicos de EM/SFC – por ej. "fatiga", deterioro neurocognitivo y dolor.
Ya que el estrés fisiológico y psicológico intensifican las anomalías inmunológicas (inflamación, inmunosupresión y disfunción inmune) y el estrés oxidativo y nitrosativo, no es sorprendente que los 'programas orientados conductualmente', como TCC/TEG, como son propuestos por Harvey y Wessely, amplifican muchos síntomas, como ha sido observado por varios autores.
Concluimos que ha llegado el momento de dejar detrás para todos los modelos (bio)psicosociales explicativos para EM/SFC y las intervenciones conductuales justificadas por estos modelos, (TCC/TEG), y de cambiar la concentración hacía la patofisiología orgánica de EM/SFC (y la depresión que acompaña al EM/SFC), los subgrupos de pacientes con EM/SFC definidos por los marcadores inmunológicos y otros marcadores objetivos, y las terapias para revertir de manera efectiva las anomalías biológicas.”

Consenso Interdisciplinar para FM en España

Última actualización el Jueves, 22 de Julio de 2010 14:50



Especialistas elaboran un consenso de fibromialgia en el que aconsejan individualizar las terapias lo máximo posible
Representantes de las diversas especialidades médicas relacionadas la fibromialgia han elaborado el 'Consenso interdisciplinar para el tratamiento de la fibromialgia', enfocado en individualizar las terapias lo máximo posible, según han informado la Sociedad Española de Reumatología.


"No se puede tratar a todos los pacientes con fibromialgia como una entidad única, puesto que a cada uno se le presenta la enfermedad de una forma diferente y su desarrollo no es igual en unos y en otros", ha afirmado Milena Gobbo, de la Unidad de Investigación de la Sociedad Española de Reumatología, que ha participado en la elaboración de este documento.
En este sentido, ha indicado que "es más apropiado utilizar clasificaciones donde existan subgrupos de pacientes con características distintivas, y así el tratamiento podrá ser mucho más apropiado y acertado".


Este consenso apuesta por una aproximación realista de la enfermedad, donde prima su utilidad para la práctica clínica diaria, por lo que, utilizando las muchas clasificaciones que ya se han hecho sobre las tipologías de pacientes, marca tres subgrupos claramente diferenciados por sintomatología, con el fin de sistematizar los tratamientos más eficaces para cada grupo y desechar un tratamiento único para todos los pacientes.


Hay que tener en cuenta que en el abordaje de la fibromialgia "existe un pilar fundamental basado en el ejercicio físico, la rehabilitación y el pensamiento positivo hacia la enfermedad", ha subrayado Gobbo.
Asimismo, ha resaltado que ante esta patología "no existe ni un diagnóstico de certeza ni un tratamiento curativo y lo que se intenta es paliar y mejorar la calidad de vida del paciente, por eso creemos fundamental enseñar a convivir con la enfermedad".


Aunque también es importante, la terapia farmacológica, queda en un segundo plano dependiendo de si en el paciente priman más la ansiedad y depresión, el control del dolor o su sensibilidad hacia él. En este sentido, el documento hace gran énfasis en la no utilización de AINEs ni paracetamol en el tratamiento de este dolor, por su falta de eficacia.
"La implicación de Atención Primaria en este proyecto ha resultado fundamental para intentar abordar al paciente desde un primer momento con el tratamiento correcto", ha recalcado .


"Hoy por hoy el 90 por ciento de las personas que llegan a las consultas de Reumatología derivados desde el primer nivel asistencial ya trae consigo un tratamiento farmacológico, por lo que es importante que estos médicos estén concienciados de que estos fármacos no son válidos para fibromialgia", ha afirmado la experta.

NUEVOS CRITERIOS DE CLASIFICACIÓN DE LA ENFERMEDAD


El último congreso de la Liga Europea Contra las Enfermedades Reumáticas (EULAR) sirvió para poner sobre la mesa los nuevos criterios de clasificación de la fibromialgia. Estos son mucho más específicos que los existentes hasta el momento -marcados por el American Collegue of Rheumatology (ACR)- y con los que podía ocurrir que pacientes que no sufrían la enfermedad fueran diagnosticados de ella y viceversa, ya que tenían en cuenta principalmente el dolor y los puntos gatillo.
"En este tipo de patologías no existe una prueba diagnóstica que nos indique de forma cien por cien fiable que el paciente padece fibromialgia, por lo que tenemos que recurrir a criterios diferentes, como las escalas de dolor o de calidad de vida", ha señalado la especialista.


Con los criterios anteriores de la ACR "puede haber un sobrediagnóstico de la enfermedad en algunos casos, y en otros puede que pacientes que sí sufren fibromialgia no sean diagnosticados como tales", ha asegurado.
Así ha explicado que éste es uno de los motivos por los que en estos nuevos criterios de clasificación se han incluido muchos aspectos de la sintomatología de esta patología reumática, como la fatiga o los trastornos gastrointestinales.

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LOS NUEVOS CRITERIOS PARA LA FM ESTÁN EN CASTELLANO EN EL SIGUIENTE ENLACE:

http://www.plataformafibromialgia.org/index.php/medicina/fm/417-nuevos-criterios-diagnosticos-fibromialgia-del-acr.html

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fuente: http://www.europapress.es/sociedad/salud/noticia-especialistas-elaboran-consenso-fibromialgia-aconsejan-individualizar-terapias-maximo-posible-20100721175629.html

FIBROMIALGIA Y SUICIDO, ESTUDIOS RECIENTES

La fibromialgia puede inducir al suicidio: estudio


Dirección de esta página: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_101317.html (*estas noticias no estarán disponibles después del 10/18/2010)

Traducido del inglés: Martes, 20 de julio, 2010




Temas relacionados en MedlinePlus

Fibromialgia
Suicidio
Por Genevra Pittman

NUEVA YORK (Reuters Health) - Al tratar a mujeres con fibromialgia, los médicos deberían prestar atención a la depresión y el riesgo de suicidio, de acuerdo a un nuevo estudio.

"Las personas con fibromialgia no tienen sólo fibromialgia", dijo a Reuters Health la doctora Lesley Arnold, profesora de psiquiatría de la University of Cincinnati y especialista en la enfermedad, que no participó en el estudio.

Un equipo en Dinamarca que revisó la tasa de mortalidad de las mujeres con ese dolor crónico, halló que el riesgo de morir por suicidio era 10 veces superior que en la población general.

Los investigadores identificaron también un aumento del riesgo de morir por enfermedad hepática y accidente cerebrovascular (ACV).

Las personas con fibromialgia, que representan al 2 por ciento de la población en Estados Unidos, sufren un dolor generalizado en distintas zonas del cuerpo (puntos de dolor) que se activa al tacto.

El trastorno no tiene cura y los analgésicos no son muy útiles. A veces el dolor es tan fuerte que altera las actividades cotidianas durante años.

Esos pacientes tienden a desarrollar más enfermedades psiquiátricas que la población general y el 90 por ciento son mujeres.

El equipo de la doctora Lene Dreyer, reumatóloga del Hospital Universitario de Copenhague, comparó las historias clínicas y los datos del Registro Danés de Mortalidad de 1.350 pacientes, de las cuales 1.270 eran mujeres.

Todos los pacientes habían sido derivados al Hospital Frederiksberg, también en Copenhague, donde se les había diagnosticado la fibromialgia.

A los cuatro años de esa derivación, el equipo no halló diferencias en la tasa de mortalidad general o por enfermedades específicas en el pequeño grupo de hombres con fibromialgia.

Las mujeres también registraron la misma tasa de mortalidad que la esperada para las mujeres sanas de la población general (41 durante el estudio). Pero ocho de esas muertes fueron por suicidio, una cantidad significativamente mayor que en la población general.

En Dinamarca, cada año se suicidan cinco o seis mujeres por cada 100.000.

"Debemos evaluar a todos los pacientes con dolor crónico para identificar desórdenes psiquiátricos coexistentes, como los trastornos de ansiedad y del ánimo", dijo. "Y tenemos que preguntar sobre el suicidio", agregó.

La doctora Bente Danneskiold-Samse, reumatóloga del Hospital Frederiksberg y coautora del estudio, dijo que los trastornos psiquiátricos que aparecen con la fibromialgia no serían la única explicación del aumento de la cantidad de suicidios.

Ninguna paciente que se suicidó tenía antecedentes psiquiátricos previos a la fibromialgia.

El aumento de los casos podría estar asociado con la depresión o con ciertos antidepresivos que pueden inducir al suicidio, dijo a Reuters Health.

Pero "muchos de esos pacientes no toman antidepresivos por sus efectos adversos y porque no se sienten deprimidos", advirtió. "Mi opinión es que es algo relacionado con el dolor", sostuvo. Según el equipo, éste puede ser un motivo de suicidio en sí mismo.

En cuanto al aumento de la mortalidad femenina por enfermedad hepática y ACV, se desconoce la causa del aumento de la primera. Pero los autores aclararon que las personas con fibromialgia son más propensas a tener sobrepeso y ser sedentarias, lo que aumenta el riesgo de problemas cardíacos.



FUENTE: Arthritis and Rheumatism, online 25 de junio del 2010.

Reuters Health

viernes, 30 de julio de 2010

BAILAR TANGO MEJORA LA CALIDAD DE VIDA Y SE USA PARA TRATAR ENFERMEDADES...

Bailar tango ya se usa para tratar varias enfermedades

29/07/10
Desde cuadros cardíacos hasta el mal de Parkinson. Hoy arranca un congreso internacional sobre el tema en Capital. Según los expertos, los movimientos de esta danza refuerzan el equilibrio postural y ayudan en la rehabilitación de dolencias coronarias.

Dos por cuatro = ancianos más saludables, enfermos que se recuperan más rápido, pacientes que dejan de necesitar medicación, personas que reducen su discapacidad. Estos son los resultados que dicen obtener los profesionales que aplican el tango para ayudar a resolver algunas patologías, desde las cardíacas hasta el mal de Parkinson.

Contarán sus experiencias desde hoy y hasta el sábado, durante el III Congreso Internacional de Tangoterapia, en el Centro Cultural San Martín. El evento, en el que participarán profesionales de diversas disciplinas, está organizado por la Asociación Civil y Cultural Sentimiento Tango.

“Comenzamos a darnos normas en los dos primeros congresos, en Rosario y Mendoza –presenta el cardiólogo Roberto Schena, presidente del Congreso–. Estamos dando los primeros pasos, para conocer con mayor intensidad lo que significa la tangoterapia.

Queremos que, como ha ocurrido con la danzaterapia, se convierta en una carrera ”. Varios profesionales comenzaron a incorporarlo desde sus respectivas disciplinas. Desde 2004, la Escuela de Tango de la Asociación Amar tiene alumnos con discapacidad intelectual y sensorial, y un impecable ballet de jóvenes con síndrome de Down. En las provincias surgieron luego más instituciones que replican esta práctica. “Produce reacciones que los comunican más con el medio; desarrollan capacidades que desconocían o que tenían ocultas”, señala Schena.

La psicóloga Rosa Sosnitsky descubrió las “propiedades” del tango cuando, en su otro rol de cantante, iba a los geriátricos. Al investigar la influencia de la música en la recuperación de la memoria, notó que los ancianos “tenían mayor participación con música de tango, porque había estado fijado en edad temprana. Si no hablaban, empezaban a poder hablar y a recordar letras de canciones. Tiempo después, esas personas progresaban en la comunicación.

Quienes lo habían bailado de jóvenes y ahora tenían temor a las caídas, se animaban a hacerlo, porque el abrazo da contención y seguridad ”.

A largo plazo, el tango –con el chamamé, una de nuestras dos danzas de enlace– ha dado firmeza de movimientos a personas con espasticidad por parálisis cerebral. La fisioterapeuta Gammon Earhart, de la Universidad de Saint Louis (EE.UU.), trasmitirá sus avances en enfermos de Parkinson.

“No sólo hay que utilizarlo como danzaterapia, sino que también tiene mucha importancia escuchar la música, cantar o recitar –apunta Schena quien, además de cardiólogo, es autor de tres libros de poesía–.

Hay que buscar tangos que no sean depresores, temáticas positivas como la amistad, el amor a la madre, el barrio ”.

Las observaciones de Schena confirman un estudio realizado en 1999 en la Fundación Favaloro: “Se ha demostrado en varios trabajos que es muy efectivo en la rehabilitación de enfermos coronarios, en quienes sufrieron un ACV, y para la hipertensión arterial”.

En el Congreso, la doctora María Eugenia Lacour presentará sus conclusiones en la aplicación de tangoterapia fusionada con danzaterapia, en pacientes oncológicos . La fisióloga Patricia McKinley, de la Universidad McGill de Canadá, contará cómo estimula el sistema nervioso central en adultos mayores. Desde la psicoterapia corporal, Jessica Grumberg, también bailarina, relatará sus técnicas: “Puede trabajarse desde una neurosis normal hasta una grave, una esquizofrenia o una psicosis”. Y adelanta un secreto: el cambio de roles, donde la mujer lleva y el hombre se deja llevar.


Cómo influye en otros trastornos

Espasticidad y mal de Parkinson. Aumenta la agilidad y firmeza en los movimientos y de ese modo refuerza el equilibrio.

Enfermedades cardíacas e hipertensión. Disminuye las hormonas vinculadas con la actividad simpática (las que producen taquicardia, hipertensión y vasoespasmos), y mejora la capacidad vascular.

Disminución sensorial. El bailar, escuchar e interpretar el tango ayuda en el mecanismo de expresión de las emociones.

Esquizofrenia. Como la patología emocional distorsiona la imagen corporal, y por lo tanto la comunicación, el tango da una estructura y ayuda en la elaboración de la imagen corporal y en la comunicación.

Depresión. Incentiva a tener una actividad social, con mayor adherencia que las actividades físicas convencionales.

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